Una de las mejores maneras de conservar el ajo y tenerlo siempre a mano para un sofrito es de una vez tomar las cabezas, triturarlas y dejarlas embebidas en aceite de oliva, así las manos no quedan pasadas con cada comida y lo tenemos siempre listo para aportar su toque a los alimentos.
Necesitamos: Ajo y aceite de oliva
Tomamos la cabeza de ajo, la cortamos en el tallo y en el "poto", pelamos los ajos (una manera sencilla es aplastarlos con la base de la hoja del cuchillo cocinero y se pela en un santiamén), a la procesadora con aceite de oliva y listo!
Guardamos en un pote hermético (importante que sea hermético) y estamos.
Así mismito: NIUNA CIENCIA
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